sábado, 25 de febrero de 2012

Hoy es uno de esos días que se ven fríos, pero no se sienten fríos. O quizá yo no lo siento frío.



Estoy aprendiendo mucho de la vida. Mucho.
Libros, personas, música, momentos, pensamientos, ideas, creaciones, verdades, amigos.
De todo aprendo, a todo le pongo atención. A todo.

Es como si quisiera saberlo todo. Me gusta percibir. Me gusta sentir.
Saber me hacer sentir. Sentir me hacer ser.





miércoles, 15 de febrero de 2012

Ausencia.

Dejé de escribir, me ausenté, me fui. Todavía no puedo decirme a mí misma por qué, pero realmente no tenía muchas ganas de hacerlo...
Ya acabó mi intersemestral y aprobé ambas materias con excelentes resultados, tal como me lo propuse, moraleja: Puedo hacer las cosas cuando me lo propongo desde el inicio y fijo metas claras dentro de un periodo de tiempo igualmente fijado por mí. Debo hacerlo más seguido, siempre.

Tras unos días de descanso, empecé el semestre la semana pasada. Seis materias, 40 créditos, 4 días a la semana, 3 descansos, 1 servicio social (dentro de una clase) y seis maestros que saben lo que enseñan. Mi horario quedó un poco pesado pero solo voy cuatro días y me gusta. Voy a tener una intervención con niños con problemas de conducta y otra en una Telesecundaria de diversas temáticas, me emociono. También estoy a punto de hacer Estudios de Orientación Vocacional a tres chicas de preparatoria y aunque pensé que sería aburrido, me está gustando muchísimo.
La verdad el hacer en la escuela me mueve demasiado y tengo ganas de estudiar más, más, más. Estoy en un estado de confusión porque no se qué elegir, hasta me estoy aplicando los exámenes de O.V. a mí misma para saber qué elegir, ando en la locura.

A decir verdad es lo más emocionante que han pasado estos días, ando metida en la rutina, no la escolar, no la de labores del hogar, sino la mía: la aburrida. Necesito emociones fuertes, tiene mucho que no las tengo. Me he dado cuenta de que me gusta sentirme demasiado en alto o demasiado en bajo, estar en esta etapa de planicie emocional no me gusta, me siento medio inservible, se me atrofia el Sistema Límbico, se aburre, necesita descargas muy seguidas. Necesito emociones fuertes. Quiero emociones fuertes.
Es más, hasta creo que la idea loca de estudiar otra cosa llega por la falta de emociones fuertes que estoy viviendo. Qué chafa, ¿no?

viernes, 3 de febrero de 2012


Y...
wow.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Time Flies.

Time Flies by Porcupine Tree on Grooveshark
And the best thing that you can do is take whatever comes to you, cause time...
... flies.


¿Alguna vez se han puesto a pensar cuánto ha cambiado su vida?
Hoy, para mí, ha sido un día de esos.

Ayer en la tarde-noche me hice un segundo tatuaje. Ahora tengo dos.
Hoy, mientras me bañaba, recordé que cuando era una niña y tenía alrededor de ocho años dije que jamás me desfiguraría el cuerpo, ni le haría nada que no fuera las perforaciones para aretes que la mayoría de las mujeres tienen. Diez años después me he hecho dos tatuajes y dos perforaciones. Los primeros dos los voy a tener toda la vida y las últimas dos me las quite muy rápido, la primera porque se me cayó la pieza y la segunda por que no me convencía.
Me pregunto que tanto habrá cambiado mi forma de ver la vida que hice algo que según yo ni me gustaba. Muy en el fondo sé por qué lo hice, pero me impresona cuánto he cambiado.

También recuerdo cómo y cuándo elegí estudiar Psicología y todas las opciones de carrera que tenía antes de ella. Tan diferentes y tan iguales a la vez. ¿Tan diferente era?
¿Qué le pasó a la Paulina que antes quería estudiar Biología y que a los 13 años leyó "El Origen de las Especies" de Darwin? ¿Qué le pasó a esa Paulina que estaba muy motivada por ese autor y que tenía una rana en formol?
¿O a la Paulina que leía más de 5 libros al mes? ¿La que escribía historias y relatos bastante buenos? ¿La que leía a Goethe y Shakespeare? ¿La que analizaba la Iliada? ¿La que lloró con la muerte de Don Quijote?
¿O aquella que se iba toda la tarde a tomar fotografías de todo aquello que se le atravesara? ¿La que pintaba con óleo? ¿La que estudiaba diplomados de Arte?
No es que me arrepienta de estudiar Psicología porque estoy apasionada, me gusta mucho lo que hago y lo que estudio y lo que quiero hacer. Pero me entra la duda, ¿soy la única persona que ha tenido cambios como éstos?

Sé que todos cambiamos y que nunca seremos los mismos porque siempre aprendemos cosas nuevas y nos interesan otras, quizá muy diferentes a las que estábamos acostrumbrados.
Lo que realmente me intriga es saber qué es lo que la vida tiene planeado para mí.
¿Cómo voy a ser dentro de 10 años?
He hecho dos ejercicios de proyección a futuro y tengo una idea bastante clara de cómo quiero ser y qué quiero hacer, pero no sé qué oportunidades se me presentarán en el futuro o cuánto cambiarán las cosas o qué será. Me intriga demasiado. Lo pienso mucho.

Creo que todo esto también viene a raíz de que estoy a punto de cumplir 20 años (bueno, faltan unos meses).
Supongo que no me debo apresurar a saber qué pasará y tengo que poner los pies en la tierra y dedicarme al hoy. Pero pienso mucho en mi ayer y en mi mañana. Mucho.

martes, 31 de enero de 2012


¡Díganle a la vida, al destino o a quién tengan que decirle que ya me sorprenda!
O de un modo más cursi, díganle a Cupido que me fleche.

jueves, 26 de enero de 2012

El regreso de la sonrisa

Hoy, por fin, después de mucho tiempo le sonreí a pequeños detalles del día. Llovió después de mucho tiempo que no llovía y disfruté hasta del frío, el dolor de garganta y el ataque de tos que me dio mientras presentaba un examen.
Estoy agradecida con la vida por muchas, muchas cosas. Como escribió mi amiga Julieta en un tweet hace mucho, parafraseo: "Gracias a los pantalones que me quedan apretados, porque significa que tengo algo que comer". Por cositas así le doy gracias a la vida en todos los sentidos. Gracias a los 105 pesos que me costo pagar un examen de Inglés, porque significa que puedo estudiar más y que no me falta el dinero ni el apoyo de mi mamá para hacerlo. Gracias por la gripe y tos que me dio, porque significa que había estado sana. Gracias, vida, por todo lo que tengo. Por todo lo que me he ganado, por todo por lo que me he esforzado y por todo lo que quizá no me merezco, pero que aquí está.
Me siento completa, en muchas maneras.

Hace una semana más o menos, otra vez me sentí bien fuera de mí, otra vez extrañé todo lo que alguna vez tuve y ya no está, o añoré todo lo que no conseguí y que me moría por tener. Supongo que es parte de la vida y su eterno balance, su eterno equilibrio.
Dicen que no está mal recordar y añorar, porque sentimos; sin embargo, a veces pensar mucho en el ayer, en el por qué y en el quizá, es triste, fuerte y lastima. Pero si no fuera por todo aquello, quizá no estaría en dónde estoy hoy.

La principal razón de mis pensamientos todos llenos de ayer, es que me sentía muy, muy sola. Como olvidada.
Me alejé un poco de las redes sociales, y quizá también de la sociedad, porque estaba cursando dos materias de 4 y 5 horas cada una, así que realmente no tenía tiempo de mucho y las únicas personas que veía eran mis compañeras de equipo y de clase. Eso no fue malo, al contrario, me fue muy bien en las dos materias, obtuve muy buenos resultados y aprendí muchísimo, además de que me motivé y me motivaron a ser mejor y a estudiar más, saber más, aprender más.
Pero alejarme de todo lo que hay alrededor mío hizo que no me enterara de los sucesos que pasaban; cuando regresé y puse atención en los detalles de las vidas de amigos y conocidos, resultó que hay muchas nuevas relaciones, que la gente se está enamorando de nuevo, que gente que ya estaba enamorada reiterara ese amor, que mi súper crush está felizmente involucrado en su relación y que yo solamente tenía una relación con mi seminario de Psicoanálisis, mis sueños y mi tarea de Recursos Humanos.
Me dio un bajón anímico bastante feo, como ya dije, me sentí sola. Sola completamente.

Fue cuando, con tiempo libre, me puse del peor humor posible. Enojada, hastiada, fastidiada y sola. Tanto, que mi mamá me regaló unas Flores de Bach para curarme los males y me limpió con huevo y me hizo todo un ritual bien raro. Hasta ahora no sé si eso fue lo que dio efecto, pero sigo tomándome las gotas todos los días aunque sepan horrible, me queman la garganta.
Ese fin de semana fue bastante tranquilo, casero, de flojera. Sonreí y me reí, pero no me sentía feliz, al menos no completamente, no como hoy.

El martes por la tarde se me ocurrió ver una de las películas que recientemente había bajado: "Eat, pray, love". Me identifiqué con una sola frase, hablaba sobre estar sola (soltera) por primera vez.
Igual que Liz Gilbert, es la primera vez desde mis quince años en la que estoy sola por mucho tiempo, más de dos meses. No tengo treinta como ella y no terminé un matrimonio, pero la sensacion, creo yo, es la misma. Se siente diferente encontrarte por primera vez en mucho lidiando nadamás conmigo misma, sin poner a alguien en mis planes, haciendo todo por y para mí. Decirlo me suena bastante tonto, pero es la verdad y aceptarla es el principio.
Fue en ese momento cuando decidí que no necesito enamorarme de alguien o tener a alguien para llenar el vacío que sentía. Hay muchas cosas por las cuales enamorarse y muchas cosas que necesito y quiero hacer.
Sí, me encantaría poder decirle a alguien lo mucho que me gusta o lo mucho que me inspira. O pasar un día de esos en los que hay abrazos, besos, cosas que compartir o lo que sea, pero quizá no es lo que necesito ahora. Y por fin lo entendí.

Hoy presenté un examen de Inglés para regresar a estudiarlo y tener un nivel bastante alto, el más alto que pueda. Cuando venía de regreso a casa, pensé que hace un año no lo habría hecho porque habría preferido dedicar el tiempo de estudio a una persona y no en mí misma. Saber que quiero estudiar en mi tiempo libre fue la sensación de libertad más hermosa que he sentido. Me sentí más libre por eso que por llegar tarde a casa después de una fiesta o de beber hasta perder el control. Me sentí más libre porque me sentí más plena. Me sentí más viva.

Y decidí ya no tomar, o al menos no por los próximos seis meses. A penas llevo 18 días, pero realmente me parece la decisión más sabia en esta época, es chistoso, porque dos semanas después de esta decisión, también decidí inciar meditación y leí que es recomendable evitar el alcohol para que la meditación sea más completa, cosas y situaciones de la vida...

Y para terminar, me compré un Tulipán, ahora hay más vida en mi casa y soy otra vez mamá. No sé como nombrarlo o nombrarla... Con el tiempo se verá.
Ahorita la flor sigue cerrada, a ver cómo es que mis cuidados la hacen florecer y verse hermosa.

Creo que es todo lo que ha hecho que hoy pueda sonreír de verdad, con sinceridad.
Por eso hoy quiero postear una foto de mí y de mi tulipán.
Para recordar con imágenes uno de los días más bonitos de enero.


lunes, 23 de enero de 2012

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.